Armando Morcillo

Tous les autres sont coupables, sauf moi.


Eso pasa poco ahora…

2-Marzo-2010

Lo único que justifica las universidades, en lo que a docencia se refiere, es la competencia de quienes en ellas obtienen título, no su número, y la única base para medir su calidad es el destino de sus titulados, su éxito profesional futuro. Cualquier otro indicio es engaño, maniobra de despiste, estafa a la sociedad que paga. Si los títulos no han de tener más pretensión que la de ser rito de paso y habilitación formal para que las empresas e instituciones elijan a los que les sean más gratos por razones de clase, de influencia social o de partido, la universidad está de más, sobra, es un lujo tan caro como vano.
¿Tiene arreglo la Universidad? Deseducativos.

En la Universidad tenemos otro ejemplo de que no es cuestión de que (h)unos u (h)otros estén en el poder. Es cuestión de que todo cuanto toca el sistema oligocrático de partidos acaba pudriéndose.

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Desde que salí de ver Invictus el otro día no paro de pensar en la escena en que Mandela invita a François Pienaar para conocerse y en la respuesta de este:

Mandela: “En los momentos más difíciles, ¿dónde encuentras la inspiración para ser un buen líder?”

Pienaar: “En intentar ser un buen ejemplo para los demás”.

Quizá sea eso precisamente lo que haga falta en este país, desde el ayuntamiento de un pueblo cualquiera, hasta la presidencia del gobierno, pasando por la inmensa mayoría de comunidades y grupos de trabajo: estamos faltos de líderes porque nadie quiere ser un buen ejemplo para los demás.

Suena Nunca es Igual, de Andrés Calamaro.

Cuentan de Alejandro que una vez
se metió en un río tumultuoso de la India, todo con barro
persiguiendo al ejército que peleaba con él
y que cuando iban  en mitad
los caballos perdieron pie
aquellas aguas estaban heladas
y se volvió a sus compañeros y les dijo:
“me cago en la leche
os dais cuenta las  cosas que tengo que hacer para que me tengais
respeto?”
eso pasa poco ahora
eso pasa poco ahora.
Respeto, respeto, respeto…

Ahora que vuelve a hablarse de Pactos de Estado y componendas similares:

La idea de que las fuerzas políticas pacten un acuerdo de Estado para hacer frente a la crisis económica se abre camino. A las distintas voces que se han pronunciado en los últimos días a favor de esta iniciativa se ha sumado este jueves la del Jefe del Estado, quien ha afirmado que es la hora de “amplios acuerdos”. Mientras, el PSOE ha anunciado que comenzará a entablar contactos con el resto de Grupos Parlamentarios para explorar esta posibiliad.

Durante el acto de entrega de los Premios Nacionales de Investigación 2009, el Rey ha afirmado que “es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis, y para recuperar un crecimiento fuerte y duradero“, informa Europa Press.

[..]

También, el presidente del Congreso, José Bono, ha considerado que “sería muy bueno” que todos los partidos estuviesen juntos “en momentos de dificultad” como en la actual crisis económica, porque es más importante “ganar las batallas en favor de los ciudadanos que ganar las elecciones”.

[..]

El secretario general de UGT, Cándido Méndez, reclamó este jueves al PP y al PSOE un “compromiso” para trabajar unidos en la búsqueda de objetivos comunes contra la crisis

[..]

Por su parte, el líder de UDC y portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran, tildó de “vergonzoso” que PSOE y PP utilicen la crisis económica como “instrumento” de confrontación política, aunque reiteró que continuará manteniendo la propuesta para un pacto de Estado que el pasado martes lunes la federación nacionalista.
La idea sobre un pacto de Estado contra la crisis se abre camino, El Mundo 11/02/2010.

creo que, llegados a este punto, sería bueno recordar qué es eso del Consenso:

El consenso no es más que ideología conservadora, favorable a los gobiernos en plaza, para que ni siquiera haya simulacro de oposición parlamentaria. El consenso es el silbido del solitario que ahuyenta el miedo a peligros imaginarios. A la cobardía se une la falta de inteligencia perceptiva de la realidad. Solo la incompetencia pide ser consensuada.
El consenso niega la política.

Suena Talkin’ Shit, de The Yeasty Girlz.

Pasando (de) Reformas

9-Febrero-2010

La España de Rodríguez,  Rajoy Brey y Botín vuelve por sus fueros. En todas partes leemos, vemos y escuchamos diagnosticados los males que dañan sus cimientos: el sistema educativo,  el desprecio por la ciencia y la cultura no institucional, el mercado laboral y el modelo productivo, los años de juerga en que vivimos como nuevos ricos para los que no existía el mañana, el sistema de justicial, la corrupción política. Todo es consenso en este punto. Aún más signos de aquiescencia encontramos si pregonamos la necesidad de reformas, de cambios.

- Sí, sí. Es verdad, tiene toda la razón. Es urgente  reformar el sistema educativo, el mercado laboral y el modelo productivo, despolitizar la justicia.

- ¡Y esos políticos… qué sinvergüenzas!

Si obviamos a la mayoría de plumillas, tertulianos y otros culiparlantes que se hacen llamar periodistas  pero que no hacen más que emponzoñar el debate público, y aventar la ignorancia, que viven a las órdenes de la oligocracia política y obedecen a intereses más o menos espúrios y más o menos declarados quizá nos quede una cantidad importante de personas competentes y capaces de ofrecer tratamientos adecuados a la dolencia que aqueja su especialidad. El voluntarismo es, como mínimo, digno de admiración. Esfuerzo condenado a la esterilidad.

La sociedad civil vive raptada por un sistema político endogámico y viciado. No existen canales de expresión y presión política al margen de los oficiales, heredados de la estructura franquista del estado: partidos, sindicatos, oligarquía financiera. Los partidos políticos, que deberían ser el medio natural de expresión de las demandas de la sociedad y el canalizador de sus propuestas de reforma son hoy estructuras de poder en las que los requisitos para ascender en la jerarquía interna, por tanto para alcanzar eventualmente responsabilidades de gobierno, son contrarios al buen ejercicio de la política entendida como dirección de los asuntos públicos en beneficio del común de los miembros de una sociedad. En el mejor de los casos alumbrará una voluntad firme. En el peor, que es donde estamos, pusilánimes conspiradores sacarán pecho ufanos  mientras el siguiente líder afila la cuchilla.

Si no se transforma la Monarquía de Partidos en un sistema abierto a la participación ciudadana, transparente, de poderes separados y control efectivo del poder. Hasta que la democracia no se instale desde abajo e impregne todos los estamentos de la sociedad (y no sea impuesta desde arriba, desde la clase dominante que eso y no otra cosa fue la Transición) cualquier intento de Reforma topará antes o después con la oligocracia dominante y acabará perdiendo su esencia, diluida entre los intereses de la Casta.

En tanto no se acabe con el hermético sistema partitocrático y seamos los ciudadanos quienes elijamos a nuestros representantes (no los Jefes del Partido quienes designen a los diputados y los electores sean meros distribuidores del poder entre opciones cerradas e impuestas) cada vez se harán más frecuentes escenas como las que vivimos estos días:  la Ministro títere de Economía va a un periódico a reconocer sus errores y a suplicar que no les hagan más pupa; el brazo ejecutor en el partido del gobierno (Ministro de Fomento en sus ratos libres) es abducido por su archienemigo y ve conspiraciones planetarias para despojarles de sus trajes de Adolfo Domínguez; el presidente, Rodríguez, nos sorprende con una nueva ocurrencia diaria “a ver si esta funciona”;  y una oposición cegada por el olor a sangre de la herida mortal no piensa en otra cosa que en su gloriosa venida.
Mientras, la cohesión social, el progreso económico y, más importante, el régimen de libertades amenzan con escaparse por el sumidero.

Los ciudadanos no eligen -ni controlan- ninguno de los tres poderes del Estado: el parlamento nombra el gobierno y el poder judicial, y los parlamentarios son escogidos por sus respectivos jefes de partido para figurar en las listas que éstos confeccionan. De ahí el divorcio inevitable entre la clase política y la sociedad civil.

Los partidos y los sindicatos son mantenidos por el Estado, por lo que de representantes de la sociedad civil o de los trabajadores, como deberían ser, se transforman en meros profesionales de la política o funcionarios orgánicos que ponen las arcas y las instituciones públicas al servicio de sus intereses privados.
Razón e Ignorancia, por Jesús Nava

Estamos convencidos de que el juego político es así. Quizá porque nos da miedo el cambio, quizá porque no conocemos otra cosa.

Suena No Prayer For the Dying, de Iron Maiden.

PS:
El título de esta entrada está inspirado en la serie ofrecida por Citoyen.

Sácame de aquí

21-Diciembre-2009

Incluso la pluma satírica de George Orwell (su nombre de pila era Eric Blair) languidecería ante esta monstruosa elefantiasis del Estado niñera que el nuevo laborismo va a dejar como legado a Gran Bretaña, en sudecimotercero y, sin duda, último año de poder. Podría decirse que hablar de la protección de los niños frente a los malos tratos es escoger un mal ejemplo, sobre todo en una semana en la que una empleada de una guardería británica llamada Vanessa George ha sido declarada culpable de actos especialmente repugnantes en su trato con niños. Es evidente que no hay nada más importante que proteger a niños inocentes. Pero la verdad es que éste es un magnífico ejemplo del proceso por el que unas intenciones buenas y llenas de humanidad se traducen en respuestas malas y burocráticas.
Timothy Garton Ash, El País 21/12/09

Durante este año hemos asistido a lo que por primera vez en la Historia puede considerarse una gestión conjunta de problemas globales. Por partida doble: primero de manera embrionaria en Londres y Pittsburgh, donde se decidió que la solución al problema era retrasar la solución unos años;  ayer en Copenhague, seguro que se han puesto de acuerdo en algo… que no es en lo que hacer con respecto al supuesto calentamiento. Tampoco era la prioridad. Lo que aparentemente sólo podrían ser noticias para la esperanza tiene el peligro de resultar el golpe definitivo contra los  escasos y debilitados outsiders del estado.  De buenas intenciones, etcétera.

En un mundo que cambia cada vez más deprisa; en el que la información ha dejado de ser una ventaja competitiva para convertirse en una fuente de confusión, de ¿miedo?; en el que la amenaza de lo desconocido se atempera con cantos a la interculturalidad, a la tolerancia y, en definitiva, a las ventajas de la sedación legalizada; en un mundo ya completamente inabarcable lo hemos conseguido: insensibilizarnos empachados de sensiblería. Hemos acabado dejando en manos de políticos pagados por el estado el control del estado, en el convencimiento de que es bueno por naturaleza.

No, no es el cambio climático causado por el hombre, ni los conflictos armados en un mundo a todas luce cada vez más pacífico. El gran peligro de este siglo que empezamos tal vez sea el delegar todo el poder e influencia sobre nuestra esfera íntima en manos del estado niñera. En nuestra búsqueda incondicional de seguridad y salud hemos renunciando a los esfuerzos que supone una vida libre. Una vida en la que uno mismo, para bien y para mal, es dueño y responsable de sus actos.

La Autoridad Independiente de Salvaguardia británica (leed el artículo que encabeza esta entrada), la ley antitabaco o la Ley de Economía Sostenible y su ataque a derechos fundamentales españolas no son más que síntomas de una enfermedad mucho más grave. Una enfermedad que no estamos tratando.

…Sólo se entiende, de hecho, considerando la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable.
Antonio Escohotado

La distopía de Moore no queda tan lejos a fin de cuentas.

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Suena Sácame de aquí, de Bunbury.

El pasado 1 de diciembre entró en vigor el Tratado de Lisboa tras el sí de Irlanda, último obstáculo superado. Dos semanas antes, 27 personas eligieron al Presidente del Consejo Europeo y al Alto Representante (sic) para temas de política exterior. Ambos puestos son la cabeza visible del Tratado de Lisboa, o puerta de atrás pensada ad hoc tras el NO en referendum de Francia, Holanda e Irlanda a la Constitución Europea. La intención, supuestamente, no es otra que la de fortalecer políticamente -quizá sería más atinado decir «que fortalecer a la clase política»- una Unión Europea que aparentemente navega a la deriva en un escenario internacional incierto: ¿De qué va la Unión?.

Lo que más llama la atención de todo este tinglado no es que la democracia brille por su ausencia en el proceso de construcción europea, lo más interesante, en mi opinión, está siendo la respuesta de los autodenominados europeístas a los llamados euroescépticos. El caso más notorio quizá sea el de Vaclav Klaus, pero evidentemente no es el único. Gentes, principalmente pesebreros de los medios de (in)comunicación, que gustan de llamarse progresistas, o ¡demócratas! en el colmo del autoengaño, defienden acríticamente cualquier decisión tomada por los burócratas ilustrados. En el colmo de la ignorancia, o la mala fe, critican cualquier posición contraria a la creación de un «gobierno de sabios», que hacia eso y hacia nada mejor que eso se dirige esta Unión Europea. De los europarlamentarios* no podemos esperar nada distinto que obediencia al Partido que les da de comer. Aún así, al ver al Presidente del parlamento europeo concediendo la gracia de permitir la expresión de la crítica (¡sólo faltaría! -a los 2′ 35”-), no he podido evitar evocar la imagen de Ralph Fiennes en la piel de Amon Goeth.

La noticia aparecida en El Mundo el 08-12-09 me ha descubierto a Nigel Farage, otro de esos personajes que, poco a poco, aparecen para canalizar el creciente descontento de una ciudadanía que, si bien todavía escasa en número, al final del camino es consciente de que más allá del niño estudiando (¿?¿?) un erasmus en Londres y más allá de las subvenciones la Europa de los Pueblos  no es eso. No debería ser eso.
En España siempre hemos estado a una generación o más de las sociedades política o económicamente más avanzadas. Partidos como el Pirate Party o, simplemente, con algo que decir en el proceso de construcción europea (más allá de el mantenimiento o incremento de insignificantes parcelas de poder) son impensables.  Quizá por eso personajes como García-Trevijano (en un plano mucho más teórico… y cercano), Ron Paul o el citado Farage con (a pesar de) su dicción aristocrática y su pose afectada se encuentran más cerca de mis inquietudes:

Sobre el Tratado de Lisboa

A pack of lies has been told [..] is the imposition of the will of the political class upon the citizens.
You don’t want to hear the voice of the people (addressing the European Parliament).

Un montón de mentiras se han dicho [..] es la imposición de la voluntad de la clase política sobre los ciudadanos.
No queréis oir la voz de la gente (dirigiéndose al Parlamento Europeo).

Sobre el Alto Representante

[..] who really is the true representation of the modern political class. In some ways she’s ideal, isn’t she? She’s never had a proper job and she has never been elected for anything in her life. She’s a part of this post-democratic age.

[..] quien realmente es la auténtica representante de la clase política moderna. De alguna forma ella es perfecta, ¿verdad? Nunca ha tenido un verdadero trabajo y nunca ha sido elegida para ningún cargo público en su vida. Es parte de esta era post-democrática.

Quizá sea una obviedad repetirlo pero, oye, nunca hay que subestimar la capacidad del personal para malinterpretar lo que ve, lee o escucha: no soy anti europeo,  o anti Unión Europea, simplemente no me gusta dejar en manos ajenas aquello que de una forma u otra facilita o dificulta mis quehaceres diarios. Y si de lo que se trata es de hacerno tragar con ruedas de molino, conmigo que no cuenten.

Suena Bilingual, de los Pet Shop Boys.

Víctor Erice

5-Diciembre-2009

No encuentro mejor momento para reivindicar la figura del, con toda probabilidad mejor director de cine español, que en estos días en que se libra la antepenúltima batalla entre los profesionales de la industria cinematográfica. Acaso la más desprestigiada de entre las que compiten en el yermo cainita. Quizá sería bueno que reflexionaran sobre eso, con la que está callendo ya es para estar un poco avergonzados. La solución al altercado se me antoja tan fácil como beneficiosa: eliminar las subvenciones públicas. Y a buscar mecenas, que alguno habrá. Yo no pertenezco al sector, ni me juego honra ni hacienda en esto así que el que venga detrás, que apriete.

Mucho se ha escrito acerca de Víctor Erice, de su obra, de su huella, de lo que pudo haber sido y ha sido.  Tres películas, algunos cortos y muy pocas entrevistas en 40 años nos hablan de un personaje comprometido con su obra, lo suficientemente inteligente como para no ceder a los cantos de sirena de la oligocracia política o la adulación siempre interesada del público-masa, un creador independiente, un artista completo. También de sus problemas con los productores y de la incapacidad general de la cultura en España para salir de la endogamia represiva y elevarse sobre las mafias filantrópicas.
Su segunda película, El Sur, es sólo la primera parte de las dos que el director tenía en mente. La continuación quedó abortada cuando Elias Querejeta, a la sazón productor y amigo, denegó la financiación requerida tras convencer a Erice de que promocionara la película en Cannes con la promesa de hacerse cargo de la producción de la segunda parte.
Lo ocurrido con la nunca filmada “El embrujo de Shangai” es otro episodio de la misma historia: las imposiciones del mercado en la figura del productor no casaban con la obra que el director tenía en mente, resultado: una mediocridad más.

Los cineastas nos expresamos de una manera más total a partir de las imágenes que seleccionamos. Lo que podamos decir a posteriori  sobre nuestro trabajo no puede tener el mismo grado de importancia que aquello que ya está contenido en nuestras películas.  A pesar de que entiendo el carácter pragmático que tiene, en términos de difusión de nuestra obra,  no deja de preocuparme esa necesidad de que los directores opinen sobre su trabajo y sobre todo lo divino y lo humano. Yo no puedo decir más, ni menos, que lo ya dicho en mis películas.
Victor Erice.

El espíritu de la colmena (1973)

la obra ofrecería al menos dos caras. Por un lado, podría ser la expresión de un momento histórico, un tiempo cifrado; por otro, una prueba de aquello que a veces es posible hacer con el tiempo: darle forma y sentido, abrirlo a la comprensión de los otros, de tal modo que el pasado se constituya en un continuo presente. De ahí procede mi confianza de que el espectador de hoy pueda encontrar en esta película de producción modesta, rodada cuando el audiovisual aún no existía, el eco de lo que el cine un día fue.
El latido del Tiempo, Víctor Erice a propósito de la reposición de El Espíritu de la Colmena en 2004.

El Sur (1983)

Cuando El Sur fue proyectada en Cannes el último día de la edición de 1983, Erice reconoció en rueda de prensa que había montado la película, con Pablo G. del Amo, “como si tuviera continuación, aunque algunos elementos que aquí aparecen se habrían explicado mejor en la segunda parte. Sin embargo, he asumido la situación y firmo esta película. Sé que son así las leyes de la producción cinematográfica. Aunque disiento de algunos motivos de la productora para interrumpir el rodaje, no quiero polemizar sobre ello y acepto las cosas tal como están. Ahora es el público el dueño de la película”.
Noticia publicada en El País 03/06/2004.

Aunque no todos opinan como el Director:

Podría evocar aquí algunos de los más bellos comienzos de las películas de mi vida. Pero ninguno es más hermoso que la primera escena de El sur.[..] Amanecía en El sur. Amanecía en el cine. Amanecía en nuestros ojos como si de la primera luz del mundo se tratara.
Daniel Domínguez.

y El Sol del Membrillo (1992)

No distingo entre ficción o documental. Creo que la ficción está presente siempre en la mirada que el cineasta proyecta sobre las cosas. La ficción es la mirada.
Victor Erice.

Como leí por ahí de alguien, tampoco debemos lamentarnos, encontrar tres obras maestras en una filmografía de tres películas sólo puede ser un récord absoluto.

Suena un Zorongo.

Si el paro del 20-N y las gentes del campo dando un toque rústico a la capital al día siguiente sirven para que los profesionales del agro se unan en sus reivindicaciones y el urbanita perciba la importancia de un sector que incluye agricultura, ganadería, pesca y sector forestal, bienvenido sea. Porque de poco más servirá.

El sector primario es un sector estratégico para cualquier sociedad, no por ser obvias se deben omitir las razones: suministra alimentos en fresco (tan necesarios para que el mantra «salud y vida sana» tenga realmente algún sentido); proporciona las materias primas a la industria alimentaria (incluso es posible que el actimel necesite algo de este sector); contribuye decisivamente a la conservación del medio; y es una poderosa arma política (o ¿porque Rusia, por ejemplo, ha decidido que su plan estratégico a medio plazo incluya como actuaciones preferentes el Sector Primario y la modernización de sus fuerzas armadas?).

El sector ha estallado porque en los últimos cinco años la renta real agraria ha descendido un 26% de media  y se han destruido 124.000 empleos según datos del ministerio; se ha producido un incremento de los costes de producción agraria de un 34,3% y el descenso de precios en origen en el último año está haciendo la situación insostenible para el productor. Los cálculos que ha presentado COAG son estupefacientes: Del campo a la mesa, un producto agrario ha multiplicado su precio en seis veces, y del campo a la mesa un producto cárnico lo ha multiplicado más de tres veces. El siguiente gráfico (extraído del Documento Reivindicativo preparado por los convocantes) habla por sí mismo: mientras el precio de alimentos y bebidas (línea roja) no ha parado de aumentar de manera exponencial, el precio recibido por el productor en origen (línea azul) lo ha hecho de manera intermitente y a mucho menor ritmo.  Para colmo la bajada de precios de último año ha sido absorbida completamente en origen lo que no ha hecho más que aumentar la brecha.

Evolucion IPC Alimentario

La gran distribución es el principal responsable de esta situación:

Todo apunta hacia una agricultura sin campesinos, en manos de la gran agroindustria y ahora –como una punta de lanza– las grandes cadenas de distribución. Sin la regularización de los mercados y disminuyendo las ayudas a la agricultura familiar –estas son las pautas europeas–, sólo sobreviven los más grandes, los más fuertes. En este caso las grandes cadenas de distribución que ya se han apoderado del 80% de todas las compras que se realizan, provocando el cierre de los pequeños comercios a un ritmo de 11 establecimientos diarios. Con tan absoluto control, los supermercadísimos se permiten el lujo de presionar a la agroindustria –si hace falta saliendo a las estanterías con marcas blancas– para obtener precios más bajos, que esta traslada hacia los productores y productoras con los resultados que ya hemos visto.
Gustavo Duch. La ruina del campo.

Aunque no el único.

Es urgente hacer autocrítica, ¿cómo se ha llegado a esta situación? Cuando era niño recuerdo a mi padre hablando de cuando la cebada se vendía a 20 pesetas y el kilo de almendras a 20 duros. Cuando ya era grande la cebá y la almendra no habían variado sustancialmente su precio en origen.  O sea, el problema no es de hoy pero, ¿que se ha hecho en muchos casos aparte de autocompadecerse; postergar eternamente la adaptación a los nuevos tiempos; dejar en manos de trileros en Sevilla, Madrid o Bruselas nuestro futuro; o, simplemente huir?

Mención aparte merecen los paniaguados de CC.OO. que basan su negativa a apoyar las manifestaciones en que

ES UN PARO PATRONAL, ya que son los empresarios los que realizarán la parada y no los trabajadores del campo que, además esos días probablemente se quedarán sin cobrarlos, imputando un coste a las arcas públicas través del subsidio o renta agraria que tendrían que percibir los eventuales con ese derecho y otros trabajadores y trabajadoras simplemente no cobraran el salario.

cuando a nadie se le escapa que no es otra cosa que un pago al gobierno. Sarna con gusto dicen que no pica.

Ablentando - Aventando
Foto Andrés O. Iruela

Suena Andalucía, de El Turronero

Si algo puede traer de bueno esta crisis (yo también estoy hasta los mismísimos pero tenemos que entendernos de alguna manera) es, aparte de ponernos en nuestro sitio, el necesario desprestigio de la actual clase política dominante y del fraudulento sistema político.

Razones para el optimismo no han de faltarnos, ¡quién iba a pensar, hace tan sólo unos años!, que los propios cómplices del engaño (que no son otros que los medios de (in)comunicación -JPQuiñonero®-) iban a empezar a renegar del cambalache que ellos mismos han contribuido a legitimar. Son tiempos difíciles para todos, mariquita el último.

Algunos ejemplos para la esperanza.

El Confidencial ha hecho bandera de su oposición al poder actual salpimentándolo todo con algunas firmas que aparentan independencia, lo que le permite ser, a ellos sí, un caso de éxito entre los medios digitales, el otro es LibertadDigital pero sigue estando mal visto referenciarlos fuera de su círculo de incondicionales. Estoy deseando verlos torear en plazas de segunda, a ver en lo que quedan.

En ABC hay algunas plumas aparentemente convencidas:

Entramos en la democracia tarde -cuando ya se disolvía en todo el continente- y por la puerta falsa. Llamar democrática a la Constitución de 1978 era un exceso de euforia. Comprensible. Llamar democrático a lo que ha venido luego, es, sin más, una locura. Salimos de la dictadura; lo cual fue estupendo. Entramos en un régimen de partidos; lo cual no lo fue tanto. Nos resignamos. Al fin es perdonable, viniendo de donde veníamos. Pero hemos llegado al límite. Nada de lo que define una democracia funciona aquí.
Gabirel Albiac, Si a esto llaman democracia.

Ese es el fracaso de nuestra democracia que ya exige una revisión, incluso constitucional, que permita una mayor responsabilidad a partir de un sistema electoral en el que las personas sustituyan a los lotes. Si dañina es la vigente corrupción económica -todo por la pasta- más repugnante resulta la ideológica, la que se sustenta en el odio a España sobre imaginativos supuestos separatistas.
M. Martin Ferrand, La España Fétida.

¡Incluso en El País!

La transformación de la democracia parlamentaria en partidocracia, es decir, en partidos-máquina autorreferenciales y cada vez más parecidos entre sí, ha ido haciendo progresivamente vana la relación de representación entre diputados y ciudadanos. La política se está convirtiendo cada día más en una actividad privada, como cualquier otra actividad empresarial. Pero si la política, es decir, la esfera pública, se vuelve privada, lo hace en un doble sentido: porque los propios intereses (de gremio, de casta) de la clase política hacen prescindir definitivamente a ésta de los intereses y valores de los ciudadanos a los que debería representar, y porque el ciudadano se ve definitivamente privado de su cuota de soberanía, incluso en su forma delegada.
Paolo Flores de Arcais, La traición de la Socialdemocracia.

Una mezcla explosiva, sí, la de la crisis y la corrupción. Una conjunción perversa en la cual puede estar el germen del populismo… o de la abstención masiva… Y ante este deterioro, ¿qué van a hacer los grandes partidos? Lo diré en pocas palabras: mucho tendrá que apretarles el zapato para que se decidan a renunciar al mangoneo, fuente de toda corrupción. Lo más probable es que no hagan nada práctico. Y no lo harán porque los partidos españoles tienen una bien acreditada fama de no querer autorreformarse, y tampoco están dispuestos a descolonizar lo que han colonizado… Unos partidos que no quieren ni oír hablar del artículo 6 de la Constitución, que les obliga a ser democráticos en su estructura y funcionamiento.
Joaquin Leguina, Mangoneo y Corrupción.

Sin embargo El Mundo, que durante unos años mantuvo una apariencia de indepencia ante el poder y que se granjeó la fama e influencia de que disfruta sobre la base de su crítica feroz a las consecuencias visibles del felipismo. Una vez alcanzado el co-liderazgo ideológico y cultural (consecuentemente el económico y un cierto poder real) ha ido reculando y contemporizando en función de unos intereses cada vez mayores hasta convertirse en el principal sostén de la monarquía y la oligocracia de partidos.  Como ejemplo la serie de artículos Los Vicios de La Democracia Española que, lejos de ser una denuncia de los mismos, termina siendo un compendio de lugares comunes y una leve reprimenda admonitoria: “así, no hijo mío, así no”. PedroJ. cada vez se parece más a la Faye Dunaway de Network.

Parece, aún así, que el trabajo de denuncia que muy pocos se atrevían a hacer cuando todo eran parabienes a nuestra transición ha encontrado en la red en los últimos años la fuerza necesaria para colarse en los medios. Seguimos quemando etapas.

Las dificultades políticas, que podrían acarrear graves problemas sociales en Cataluña y, sobre todo en el País Vasco (¡seamos claros, no pasa nada si España se rompe!), derivadas de la necesaria reforma constitucional no deben desanimarnos. Si algo ha caracterizado a las sociedades que lucharon y consiguieron una democracia real, fue la determinación en sus objetivos por la superioridad moral de sus argumentos. En palabras de Jefferson:

We are not to expect to be translated from despotism to liberty in a feather bed
(No podemos esperar ser trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas)

vatolina-b

Suena, All along the Watchtower, de Dave Mathews Band.

Uno de esos chicos

4-Noviembre-2009

Jesús, en cambio, es de los que al apostar a la carta de la felicidad tienen que dejar cosas atrás. En palabras de un protagonista de uno de sus cortos:

Cuando eliges un camino y te decides por él, hay otros que desechas.

El camino que ha elegido aquí, ahora, está lleno de trampas, de desechos, de decepciones. Querer hacer cine en España, hoy, e intentar  hacerlo a través de una mirada independiente, personal, creativa y arriesgada (aparentemente debiera ser la única manera de hacerlo, pero en la práctica es garantía de obra inacabada) en un sector tremendamente competitivo, absolutamente politizado, que hace demasiado tiempo que ha perdido la capacidad de empatizar con el «espectador común», que en el mejor de los casos se comporta como un padre benevolente, y casi siempre con absoluta falta de respeto que, al cabo, es uno de los pilares del rechazo masivo que suscita; es una labor de quijotes que no esperan más que la recompensa del trabajo hecho con honestidad, a conciencia.

Para Jesús lo importante son las personas, y eso es lo que hay en su aún breve pero imprescindible trabajo. El cine, en cualquier caso, debe contar también una historia; tiene que hacerte empatizar con lo que ves; debe emocionarte, entretenerte, huir de maniqueísmos y simplismos; buscar con la cámara una mirada honesta; exponer sin juzgar a la vez que dejar al espectador que sea él mismo quien decida, sin hurtarle la verdad de lo que está viendo. En los apenas veinte minutos de su último trabajo todo eso está condensado. Todo eso hay en Trampa. Todo eso y más. Hay también otra parte olvidada de la sociedad, de esos que si llegamos a mirar lo hacemos con un ligero gesto de desprecio pensando “más tenía que pasarte”, en Trampa está la historia de algunos de ellos.

Pero el cine también es entretenimiento puro, es quijotismo, es Adam Curtis y Kubrick; es Spielberg y Tarantino; es Erice y Berlanga. Y eso también lo sabe. También está en su trabajo.

Jesús está lleno de proyectos, en su cabeza siempre bullen nuevas ideas. A cual más atractiva, a cual más arriesgada.  Es un representante de nuestra generación, uno de esos chicos «nacidos en territorio hostil, con un futuro incierto» aunque entusiasmado, con ganas de hacer algo por encontrar su hueco que es el nuestro. Estoy seguro de que si entre todos conseguimos encontrar un mínimo de valentía en el yermo patrio él nos enseñará qué es el cine, para qué sirve y, sobre todo cómo se hace. Cuéntanoslo, Primo estamos deseando.

Jesús Mancebón Jorge es su nombre y volveréis a oir hablar de él.

Suena Sultans of swing, de Dire Straits.

Una sensación de profundo cansancio, fruto del abatimiento, la rabia y la impotencia, se apodera de mi cada vez que escucho al Presidente Rodríguez.  Es agotador en extremo intentar rebatir, ¡es agotador en extremo exhibir!, las mentiras en que se apoya el discurso del Líder.

La última, en Onda Cero, con Isabel Gemio, ( la de ¡Sorpresa, Sorpresa! ¿Hay que decir algo más? ) (Sí, que las alternativas son Susanna Grisso, Pedro Piqueras o Gabilondo. En fin, para enjugar diariamiente las lágrimas socialdemócratas, Santiago González).

El lugar de vacaciones se elige por consenso, la mujer manda mucho en casa. [..] La adolescencia, esa edad maravillosa por otra parte [..] Un esfuerzo pequeño, muy pequeñito[..] (Es lógico que salgamos de la crisis un poco más tarde) empezamos con crecimientos negativos (sic) algún trimestre después. Tengamos prudencia. Si acertamos…[..] Nuestra prioridad es proteger al máximo al que no tiene trabajo [..]La gran prioridad es la FP, dignificarla, para eso hemos instado el Certificado de Reconocimiento de las Competencias Adquiridas (¡ole!) [..] es una crisis que sólo se vive una vez en la vida y me ha tocado a mi vivirla.

Una verdad se le escapó, eso sí:

La Paz social que tenemos es fundamental

Y tanto, aunque es más de mi gusto llamarlo Servidumbre Subvencionada.

Su arrogancia ignorante y huera es  fruto de la progresiva renuncia de nuestra sociedad a la Libertad (si no nos gusta esta palabra porque estamos a escasos pasos del abismo digamos autonomía, independencia…¿?) hasta abandonarla en manos de salvíficos redentores que hoy, aquí, se llaman partidos políticos. Desconectados de la sociedad a la que deberían representar, lacayos de un Estado a todas luces excesivo y que no aspiran a cambiar sino es para controlarlo algo más de tiempo; en ellos ha anidado la hidra de la selección negativa y los sucesivos representantes que elijan los partidos para gobernarlo, ceteris paribus, irán progresivamente a peor:

Los denominadores comunes de la misma son la mediocridad y un relativismo tan profundo que hace que sus miembros sean perfectamente inmunes a cualquier discurso que no sea su propia letanía sectaria. Miedosos e insensatos a un tiempo, sectarios, incultos y por ello perfectamente inmunes a la autocrítica, son gente por talante mucho más cercana a los aparatchiks de los regímenes autoritarios o totalitarios que al político humanista de una sociedad abierta democrática. [..] Todo tiene explicación y antecedentes. Cuando el sectarismo ideológico, como embozo de la incapacidad intelectual, acaba primando de forma total sobre la profesionalidad, la autoestima, sobre la percepción de la dignidad personal o sobre la más evidente realidad, se impone de forma terrible lo que en el siglo XX se dio en llamar la “selección negativa”. Un elemento clave de la formación, definición y catadura de los partidos esclavos de sus estructuras y, especialmente, de los fascistas y comunistas. Hoy vemos esa selección negativa de forma abrumadora [..]

Pero lo que es absolutamente desolador es comprobar que la oposición (¿toda?) y los nacionalistas-onanistas están más preocupados de sus minúsculos privilegios que de encontrar una fórmula alternativa a esta España del siglo XXI que navega con rumbo firme y decidido hacia la nada,  príncipe, causa y cabeza de los males.

No quisiera, en fin, convertirme en una especie de disco rayado que no aporta otra cosa que la crítica por la crítica (aunque no me parece una aportación baladí, todo sea dicho), así que tal vez sea el tiempo de empezar a articular alternativas, planes de acción, hojas de ruta ¿?. En mi opinión es fundamental renunciar a la participación en las sucesivas elecciones, más allá del voto en blanco o el voto nulo (incluso el voto nulo con mensaje tipo «vuestra madre será una santa...», que, a qué negarlo, tiene un atractivo elocuente) hasta forzar una revisión del modelo; en mi opinión votar en blanco o nulo, es mostrar tu acuerdo con el sistema, si bien no con las alternativas. No es mi caso.
Una revisión que, por otra parte, no puede estar tan lejana en el tiempo por lo que un poco de pedagogía política y un mucho de debate, aunque sea para exóticos outsiders, afrancesados si se prefiere, es asunto ya urgente. Más que nada para que no nos vuelvan a pillar en bragas.

No es algo nuevo, claro, si bien, vistos los antecedentes, cualquier alternativa al oprobio de la mordaza practicada por los grandes medios de (in)comunicación en los últimos quince años. Digamos el mero hecho de debatirlo y hablarlo, por ahora en la red, podemos considerarlo una batalla ganada.
Mis inquietudes se encuentran cerca de movimientos como la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia y el Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional.

¿Tú tienes? Me encantaría escucharlas.

contra los molinos

Suena La Maza, de Silvio Rodríguez.