Armando Morcillo

Tous les autres sont coupables, sauf moi.


El pasado 1 de diciembre entró en vigor el Tratado de Lisboa tras el sí de Irlanda, último obstáculo superado. Dos semanas antes, 27 personas eligieron al Presidente del Consejo Europeo y al Alto Representante (sic) para temas de política exterior. Ambos puestos son la cabeza visible del Tratado de Lisboa, o puerta de atrás pensada ad hoc tras el NO en referendum de Francia, Holanda e Irlanda a la Constitución Europea. La intención, supuestamente, no es otra que la de fortalecer políticamente -quizá sería más atinado decir «que fortalecer a la clase política»- una Unión Europea que aparentemente navega a la deriva en un escenario internacional incierto: ¿De qué va la Unión?.

Lo que más llama la atención de todo este tinglado no es que la democracia brille por su ausencia en el proceso de construcción europea, lo más interesante, en mi opinión, está siendo la respuesta de los autodenominados europeístas a los llamados euroescépticos. El caso más notorio quizá sea el de Vaclav Klaus, pero evidentemente no es el único. Gentes, principalmente pesebreros de los medios de (in)comunicación, que gustan de llamarse progresistas, o ¡demócratas! en el colmo del autoengaño, defienden acríticamente cualquier decisión tomada por los burócratas ilustrados. En el colmo de la ignorancia, o la mala fe, critican cualquier posición contraria a la creación de un «gobierno de sabios», que hacia eso y hacia nada mejor que eso se dirige esta Unión Europea. De los europarlamentarios* no podemos esperar nada distinto que obediencia al Partido que les da de comer. Aún así, al ver al Presidente del parlamento europeo concediendo la gracia de permitir la expresión de la crítica (¡sólo faltaría! -a los 2′ 35”-), no he podido evitar evocar la imagen de Ralph Fiennes en la piel de Amon Goeth.

La noticia aparecida en El Mundo el 08-12-09 me ha descubierto a Nigel Farage, otro de esos personajes que, poco a poco, aparecen para canalizar el creciente descontento de una ciudadanía que, si bien todavía escasa en número, al final del camino es consciente de que más allá del niño estudiando (¿?¿?) un erasmus en Londres y más allá de las subvenciones la Europa de los Pueblos  no es eso. No debería ser eso.
En España siempre hemos estado a una generación o más de las sociedades política o económicamente más avanzadas. Partidos como el Pirate Party o, simplemente, con algo que decir en el proceso de construcción europea (más allá de el mantenimiento o incremento de insignificantes parcelas de poder) son impensables.  Quizá por eso personajes como García-Trevijano (en un plano mucho más teórico… y cercano), Ron Paul o el citado Farage con (a pesar de) su dicción aristocrática y su pose afectada se encuentran más cerca de mis inquietudes:

Sobre el Tratado de Lisboa

A pack of lies has been told [..] is the imposition of the will of the political class upon the citizens.
You don’t want to hear the voice of the people (addressing the European Parliament).

Un montón de mentiras se han dicho [..] es la imposición de la voluntad de la clase política sobre los ciudadanos.
No queréis oir la voz de la gente (dirigiéndose al Parlamento Europeo).

Sobre el Alto Representante

[..] who really is the true representation of the modern political class. In some ways she’s ideal, isn’t she? She’s never had a proper job and she has never been elected for anything in her life. She’s a part of this post-democratic age.

[..] quien realmente es la auténtica representante de la clase política moderna. De alguna forma ella es perfecta, ¿verdad? Nunca ha tenido un verdadero trabajo y nunca ha sido elegida para ningún cargo público en su vida. Es parte de esta era post-democrática.

Quizá sea una obviedad repetirlo pero, oye, nunca hay que subestimar la capacidad del personal para malinterpretar lo que ve, lee o escucha: no soy anti europeo,  o anti Unión Europea, simplemente no me gusta dejar en manos ajenas aquello que de una forma u otra facilita o dificulta mis quehaceres diarios. Y si de lo que se trata es de hacerno tragar con ruedas de molino, conmigo que no cuenten.

Suena Bilingual, de los Pet Shop Boys.

6 respuestas to “El Tratado de los Burócratas Ilustrados”

  1. Me ha gustado mucho tu artículo.Muy valiente y claro.Enhorabuena por el concienzudo trabajo.

    Gerard

  2. Gerard,

    ¡Muchas gracias!

    Armando Morcillo

  3. Siempre he apoyado el concepto de la UE, creo que es un gran instrumento para mejorar la vida de los ciudadanos, pero también es cierto que cada día se parece más a la cueva de los cuarenta ladrones y que sigue vigente el “chiste” aquel que dice que si la UE fuera un Estado y quisiera ingresar en la UE la rechazarían por antidemocrática.
    En todo caso parece que hay gente preocupada por cambiar algo las cosas, quizás tengamos que apestarnos con la pus que supura por años, pero al menos eso quiere decir que la infección está siendo combatida.

    Jose

  4. Jose,

    yo no estoy tan seguro de que la infección esté siendo combatida. O al menos que el tratamiento sea el adecuado…

    Armando Morcillo

  5. Desgraciadamente no todos los hombres aspiran a la gloria o a parar ruedas de molino.

    Afortunadamete quedan y quedarán quienes oigan los gritos en este inmenso silencio.

    Desgraciadamente siempre hay y habrá quien que se aproveche del supuesto bien común. Antes fueron lores o nobles y hoy son los políticos. ¿No es eso la UE? Así que, de aquí a unos años, más que un primo en la junta les recomiendo un primo en la Unión.

    Excelente intervención amigo.

    JR Gracia

  6. JR,

    Recuerdo que en Rumanía y Bulgaria las gentes que conocí me decían que su principal preocupación con respecto a la UE era que creían que por la única razón que los habían dejado entrar era para ampliar mercados. Que no otra cosa era la Unión: un enorme mercado libre y limpio para que las grandes empresas se refocilaran agusto. Uno, iluso engreído, esgrimía los argumentos a favor al uso. Interiorizados en mil sesiones repetidas.

    Parece que no andaban tan descaminados…

    Gracias mil.

    Armando Morcillo

Deja tu respuesta