Jesús, en cambio, es de los que al apostar a la carta de la felicidad tienen que dejar cosas atrás. En palabras de un protagonista de uno de sus cortos:
Cuando eliges un camino y te decides por él, hay otros que desechas.
El camino que ha elegido aquí, ahora, está lleno de trampas, de desechos, de decepciones. Querer hacer cine en España, hoy, e intentar hacerlo a través de una mirada independiente, personal, creativa y arriesgada (aparentemente debiera ser la única manera de hacerlo, pero en la práctica es garantía de obra inacabada) en un sector tremendamente competitivo, absolutamente politizado, que hace demasiado tiempo que ha perdido la capacidad de empatizar con el «espectador común», que en el mejor de los casos se comporta como un padre benevolente, y casi siempre con absoluta falta de respeto que, al cabo, es uno de los pilares del rechazo masivo que suscita; es una labor de quijotes que no esperan más que la recompensa del trabajo hecho con honestidad, a conciencia.
Para Jesús lo importante son las personas, y eso es lo que hay en su aún breve pero imprescindible trabajo. El cine, en cualquier caso, debe contar también una historia; tiene que hacerte empatizar con lo que ves; debe emocionarte, entretenerte, huir de maniqueísmos y simplismos; buscar con la cámara una mirada honesta; exponer sin juzgar a la vez que dejar al espectador que sea él mismo quien decida, sin hurtarle la verdad de lo que está viendo. En los apenas veinte minutos de su último trabajo todo eso está condensado. Todo eso hay en Trampa. Todo eso y más. Hay también otra parte olvidada de la sociedad, de esos que si llegamos a mirar lo hacemos con un ligero gesto de desprecio pensando “más tenía que pasarte”, en Trampa está la historia de algunos de ellos.
Pero el cine también es entretenimiento puro, es quijotismo, es Adam Curtis y Kubrick; es Spielberg y Tarantino; es Erice y Berlanga. Y eso también lo sabe. También está en su trabajo.
Jesús está lleno de proyectos, en su cabeza siempre bullen nuevas ideas. A cual más atractiva, a cual más arriesgada. Es un representante de nuestra generación, uno de esos chicos «nacidos en territorio hostil, con un futuro incierto» aunque entusiasmado, con ganas de hacer algo por encontrar su hueco que es el nuestro. Estoy seguro de que si entre todos conseguimos encontrar un mínimo de valentía en el yermo patrio él nos enseñará qué es el cine, para qué sirve y, sobre todo cómo se hace. Cuéntanoslo, Primo estamos deseando.
Jesús Mancebón Jorge es su nombre y volveréis a oir hablar de él.
Suena Sultans of swing, de Dire Straits.

AMÉN.
JA
Noviembre 5th, 2009
Tienes toda la razón amigo, pero a mí me parece que en España eso es un imposible, el progrerio oficial domina la “cultura” y margina a los outsiders. Lee las declaraciones de Toni Cantó, de ayer mismo, en Esradio.
Gerard
Noviembre 5th, 2009
JA,
Qué te voy a decir…
Gerard,
Seamos realistas, ¡pidamos lo imposible!
Armando Morcillo
Noviembre 5th, 2009