Armando Morcillo

Tous les autres sont coupables, sauf moi.


No encuentro mejor momento para reivindicar la figura del, con toda probabilidad mejor director de cine español, que en estos días en que se libra la antepenúltima batalla entre los profesionales de la industria cinematográfica. Acaso la más desprestigiada de entre las que compiten en el yermo cainita. Quizá sería bueno que reflexionaran sobre eso, con la que está callendo ya es para estar un poco avergonzados. La solución al altercado se me antoja tan fácil como beneficiosa: eliminar las subvenciones públicas. Y a buscar mecenas, que alguno habrá. Yo no pertenezco al sector, ni me juego honra ni hacienda en esto así que el que venga detrás, que apriete.

Mucho se ha escrito acerca de Víctor Erice, de su obra, de su huella, de lo que pudo haber sido y ha sido.  Tres películas, algunos cortos y muy pocas entrevistas en 40 años nos hablan de un personaje comprometido con su obra, lo suficientemente inteligente como para no ceder a los cantos de sirena de la oligocracia política o la adulación siempre interesada del público-masa, un creador independiente, un artista completo. También de sus problemas con los productores y de la incapacidad general de la cultura en España para salir de la endogamia represiva y elevarse sobre las mafias filantrópicas.
Su segunda película, El Sur, es sólo la primera parte de las dos que el director tenía en mente. La continuación quedó abortada cuando Elias Querejeta, a la sazón productor y amigo, denegó la financiación requerida tras convencer a Erice de que promocionara la película en Cannes con la promesa de hacerse cargo de la producción de la segunda parte.
Lo ocurrido con la nunca filmada “El embrujo de Shangai” es otro episodio de la misma historia: las imposiciones del mercado en la figura del productor no casaban con la obra que el director tenía en mente, resultado: una mediocridad más.

Los cineastas nos expresamos de una manera más total a partir de las imágenes que seleccionamos. Lo que podamos decir a posteriori  sobre nuestro trabajo no puede tener el mismo grado de importancia que aquello que ya está contenido en nuestras películas.  A pesar de que entiendo el carácter pragmático que tiene, en términos de difusión de nuestra obra,  no deja de preocuparme esa necesidad de que los directores opinen sobre su trabajo y sobre todo lo divino y lo humano. Yo no puedo decir más, ni menos, que lo ya dicho en mis películas.
Victor Erice.

El espíritu de la colmena (1973)

la obra ofrecería al menos dos caras. Por un lado, podría ser la expresión de un momento histórico, un tiempo cifrado; por otro, una prueba de aquello que a veces es posible hacer con el tiempo: darle forma y sentido, abrirlo a la comprensión de los otros, de tal modo que el pasado se constituya en un continuo presente. De ahí procede mi confianza de que el espectador de hoy pueda encontrar en esta película de producción modesta, rodada cuando el audiovisual aún no existía, el eco de lo que el cine un día fue.
El latido del Tiempo, Víctor Erice a propósito de la reposición de El Espíritu de la Colmena en 2004.

El Sur (1983)

Cuando El Sur fue proyectada en Cannes el último día de la edición de 1983, Erice reconoció en rueda de prensa que había montado la película, con Pablo G. del Amo, “como si tuviera continuación, aunque algunos elementos que aquí aparecen se habrían explicado mejor en la segunda parte. Sin embargo, he asumido la situación y firmo esta película. Sé que son así las leyes de la producción cinematográfica. Aunque disiento de algunos motivos de la productora para interrumpir el rodaje, no quiero polemizar sobre ello y acepto las cosas tal como están. Ahora es el público el dueño de la película”.
Noticia publicada en El País 03/06/2004.

Aunque no todos opinan como el Director:

Podría evocar aquí algunos de los más bellos comienzos de las películas de mi vida. Pero ninguno es más hermoso que la primera escena de El sur.[..] Amanecía en El sur. Amanecía en el cine. Amanecía en nuestros ojos como si de la primera luz del mundo se tratara.
Daniel Domínguez.

y El Sol del Membrillo (1992)

No distingo entre ficción o documental. Creo que la ficción está presente siempre en la mirada que el cineasta proyecta sobre las cosas. La ficción es la mirada.
Victor Erice.

Como leí por ahí de alguien, tampoco debemos lamentarnos, encontrar tres obras maestras en una filmografía de tres películas sólo puede ser un récord absoluto.

Suena un Zorongo.

6 respuestas to “Víctor Erice”

  1. Gracias por avisarme de la “recuperación” de la entrevista con Víctor Erice y por la reivindicación de un cineasta único. Y que me hayas citado y “enlazado”. Saludos.

    daniel domínguez

  2. daniel domínguez,

    Gracias a ti por tu trabajo y tu comentario.

    Saludos

    Armando Morcillo

  3. El verdadero arte siempre fue incomprendido, sobre todo cuando no fue a la moda.

    Con suerte vendrán los buitres por la carroña y llegará el reconocimiento.

    Yo le agradezco, como con tantas otras cosas, el haber cruzao en mi camino estas tres obras maestras.

    Siga con salud

    JR Gracia

  4. JR Gracia,

    No deje de verlas completas si no lo ha hecho todavía.

    Saludos y gracias a Vd.

    Armando Morcillo

  5. Erice es casi tan bueno como Cristiano, en lo suyo.Sé que le gusta la ironía.

    Gerard

  6. Hermoso post, para mañana de domingo.
    Saludos

    Angel

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